Maró: “Me gustaría que se tomara consciencia de que afuera hay muchos músicos con discapacidad que necesitan oportunidades”
Se ven partituras de música

Maró es cantautora de música folk, trova e indie pop. Lleva aproximadamente diez años de carrera artística. La música es su pasión, pero también lo es visibilizar las barreras que enfrentan los artistas que, como ella, tienen discapacidad visual.

En el marco del 21 de junio, fecha en la que se celebra la Fiesta de la Música, conversamos sobre las barreras que enfrentan los músicos con discapacidad para ser reconocidos como artistas profesionales.

 

¿Consideras que la música es un espacio inclusivo para las personas con discapacidad?

En el ámbito de la educación superior, en Perú no hay una accesibilidad adecuada, por lo menos de lo que conozco. Tengo una amiga con discapacidad visual que estudió canto en Arequipa y me contaba que sus amigos le leían las partituras y ella tenía que transcribirlas, pero le costaba mucho hacerlo. Y eso es porque los profesores no están capacitados, no saben qué adaptaciones realizar para que los alumnos estén en igualdad de condiciones.

En Lima sé que el programa Orquestando, una estrategia educativa del Ministerio de Educación que brinda talleres de música a niños y adolescentes, tiene un área de enseñanza musical para estudiantes con discapacidad, pero es la única iniciativa que conozco a nivel del Estado.

Ahora estoy trabajando en la academia Mousiké, y ellos desde el principio estuvieron enfocados en enseñar a todas las personas, incluidas personas con discapacidad. La directora de la academia, Albania Sánchez, es mi profesora de canto.

Yo tuve tres o cuatro profesores antes, todos muy buenos, pero ella fue la primera que realmente se preocupó por mi aprendizaje. Para que yo entienda cómo se debe respirar me decía toca mi diafragma, toca mi boca para que sientas el movimiento.

Ella adaptó su enseñanza a mis necesidades y esa accesibilidad que me dio hizo que mejore a nivel vocal. A veces pasa que los profesores explican todo y tú tienes que ver por tu lado cómo aprendes, pero no siempre consigues hacerlo. También hay creencias, temores, se piensa que enseñar a personas con discapacidad es muy complicado, cuando realmente no lo es tanto, solo hay que buscar cómo brindar los ajustes necesarios.

 

¿Qué barreras has encontrado en tu trabajo como artista?

Cuando entré al mundo musical me di cuenta que no había músicos con discapacidad en los escenarios profesionales y me preguntaba por qué, si hay gente con muchísimo talento. Y luego entendí que un primer factor es la falta de recursos, la mayoría de personas con discapacidad no tiene acceso al empleo y eso hace que tengan problemas económicos.

Para grabar necesitas recursos. En mi caso, para grabar mi primer disco conté con el apoyo de mi papá, y para grabar el segundo me presenté al concurso Ibermúsicas del 2014 y gané un financiamiento. Con eso pude publicar mi álbum, pero actualmente tengo un montón de canciones y no puedo grabar mi tercer disco, solo he conseguido sacar un sencillo con los apoyos del Ministerio de Cultura que dio a raíz de la pandemia., ahora imagínate una persona con discapacidad que no tenga apoyos, probablemente no pueda hacerlo.

El segundo factor es la falta de accesibilidad en todo este ecosistema musical. Todo se ha vuelto digital y hay que saber manejarlo. Yo tengo baja visión y me ayudo un poco con la vista, pero hay momentos en los que tengo que pedirle apoyo a mi esposo.

Sin embargo, hay personas con discapacidad que no cuentan con esa ayuda, no pueden ingresar porque no tienen capacitación en esas herramientas y a veces ni siquiera cuentan con internet.

Otra cosa es el desinterés de los promotores; no tienen la iniciativa de buscar talento en todas las comunidades. La única vez que vi que se preocuparon por llevar a artistas con discapacidad a un gran escenario fue durante el programa cultural de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Lima 2019 (Culturaymi), yo estuve ahí también. En ese caso, lo hicieron porque necesitaban representación de personas con discapacidad, era una exigencia.

Y también hay que decir que hay un tema de argolla. En la música hay círculos muy cerrados que excluyen hasta a músicos sin discapacidad; dentro de esa cadena el último eslabón somos las personas con discapacidad.

 

Fotografía de Maro, está en un fondo negro, con lentes oscuros

 

¿Y has encontrado obstáculos para desenvolverte en el escenario?

Sí, porque no hay capacitación a las personas que trabajan en esos espacios: los sonidistas y músicos no están acostumbrados a tratar con artistas con discapacidad, justamente, porque no hay muchos en el entorno profesional, ese desconocimiento hace que no sepan cómo dirigirse a nosotros.

Yo he ido aprendiendo con el tiempo a pedir mis propios requerimientos porque te pueden ayudar a ponerte frente al micrófono, pero eso no es suficiente, necesitamos tener una idea de nuestro entorno, del público.

Incluso me he dado cuenta que los músicos trabajan mucho con la mirada. Si hay un tema técnico que está fallando durante el concierto se avisan a través de miradas, y como yo no puedo participar en esas dinámicas me he llegado a sentir muy perdida.

Una vez me pasó que no escuchaba el retorno de mi voz durante una prueba de sonido con un elenco de danza. No podía parar el ensayo porque eso significaba detener la coreografía de los bailarines, entonces lo que hice fue tratar de hacer una seña con mi mano para avisarles. Yo no sabía si me iban a entender porque nunca habíamos hablado sobre cómo iba a ser la comunicación conmigo en caso pasara algo así. Felizmente, la captaron, pero igual sentí mucho estrés.

También me pasó hace tiempo que en pleno concierto moví el brazo y me bajé el atril de un guitarrista porque el escenario era muy chiquito. Si me hubieran descrito el espacio y me hubieran dicho. “a tu derecha hay un atril”, yo habría tenido más cuidado, pero nadie me explicó eso.

Todo esto también ha hecho que muchas veces me sienta insegura en el escenario, porque estoy parada y no tengo ni idea de lo que sucede a mi alrededor, es como si estuviese en un limbo. Sería lindo sentarnos con técnicos y músicos para encontrar alguna manera de comunicarnos, de trabajar en diversidad, pero no pasa porque no están acostumbrados.

 

¿Qué prejuicios has enfrentado como artista diversa?

Algo que no me gusta es que a veces cuando me he presentado y he querido hablar de mi música se han centrado más en todo lo que he podido lograr “a pesar de mi discapacidad”. Ese “a pesar de” es incómodo, porque sí, probablemente me he tenido que esforzar un poco más, pero mi discapacidad no tendría por qué impedir que yo haga mis cosas, es la sociedad la que tiene una percepción equivocada.

otra cosa que me pasaba era que cuando adquirí la discapacidad, a mi mamá le preguntaban, sin mala intención, cómo estaba yo, y mi mamá les contaba que andaba haciendo música y la gente respondía “ay, qué bueno que se esté distrayendo”.

Y yo decía pero es lo que yo quiero hacer, es mi profesión, no es un hobby que escogí porque no puedo hacer otra cosa por mi vida. Ahí había un prejuicio también.

De hecho, hay muchos más prejuicios. Por ejemplo, hay un señor con discapacidad visual que toca quena por el Tottus de las Begonias en San Isidro. El señor toca hermoso, incluso el otro día me encontré con un reportaje sobre él y contaban que había grabado discos y todo.

Pero estoy segura que la gente que pasa por su lado y le da dinero no lo hace por su talento, sino porque es un “pobre cieguito” y lo “tengo que ayudar”. Yo me pregunto por qué este señor no está en un escenario, seguro porque le va mejor económicamente estando en la calle, pero lamentablemente la gente no lo ve como artista.  

Hay muchos músicos con discapacidad en las calles porque no tienen otra manera de obtener ingresos, pero ellos deberían estar en los escenarios, recibir aplausos de la gente por su calidad artística y vivir de eso.

 

¿Qué recomendarías para promover un entorno en el que el ámbito de la música también sea un espacio inclusivo?

Es importante capacitar a todos los actores del sector musical (productores, managers, distribuidores digitales, etc.) para que aprendan a trabajar en diversidad. Me gustaría que se tomara consciencia de que afuera hay muchos músicos con discapacidad que necesitan oportunidades.

Hay que capacitar también a los músicos con discapacidad para que sepan cómo autogestionarse. A veces creen que la única opción que tienen son las calles, cuando podrían buscar otros caminos: hacer sus propias canciones, grabar sus propios discos. También las mujeres tienen que abrirse paso porque si pensamos en grandes músicos con discapacidad, la mayoría son hombres, por eso necesitamos más representación de mujeres.

Vayan a escucharme a mi Spotify y a mi canal de YouTube, estoy en todas las redes sociales como Maró cantautora.